Ensayo sobre la Feria del libro
Ensayo sobre la Feria del libro
Hace unas semanas hice un informe para Deportea sobre la importancia de la literatura infanto-juvenil para mantener viva la memoria, la verdad y la justicia por los hechos ocurridos en la última dictadura en Argentina. Uno de los principales focos que tuvo el trabajo fue responder a la pregunta “¿Para qué sirve leer?”. En una entrevista que le hice a Paula Bombara, escritora de cuentos infanto-juveniles e hija de desaparecidos, argumentó que el libro físico es una conversación con otros y con uno mismo. Lo describió como algo que tiene vida propia por la conexión emocional que entabla con el lector y que “habilita a preguntarte cosas a vos mismo y también a preguntarle cosas a otras personas”. Leer significa hacerse preguntas, normalizar el debate y conectarse con el otro para ser empático.
La meca de la lectura es la Feria del Libro. Allí uno puede encontrar libros de todo tipo: novelas, policiales, ciencia ficción, fantasía, cuentos, deportivos, biografías y mucho más. Es el lugar perfecto para incentivar y propagar el hábito de la lectura. Padres y madres van con sus hijos, se realizan cientos de excursiones escolares e incluso los jóvenes se acercan por su cuenta o con amigos. No hay limitaciones de ningún tipo. Se presentan personas de cualquier edad, religión, nacionalidad, clase social y etnia. Porque la lectura es un lenguaje universal que conecta a todas las culturas del mundo.
El lugar en sí es espectacular. Está muy bien ambientada y dividida cada sección. Hay diferentes actividades para hacer, además de mirar los libros: charlas temáticas, juegos y la inclusión de un área especializada en la cultura de Perú, invitada de lujo para la edición de este año. También se debe destacar lo estratégica que es la elección del espacio para albergar semejante evento. La Rural es fácil de acceder mediante transporte público y está situada en una zona realmente bella de la ciudad. En definitiva, se creó un entorno propicio para que desde el 23 de abril al 11 de mayo se haga culto a la literatura.
En mi visita a la feria, me pareció interesante preguntarle a la gente allí presente sobre cuál era para ellos la importancia de que las nuevas generaciones se interioricen en el mundo de la lectura de los libros físicos. Estos fueron algunos de los testimonios documenté:
Abraham (32 años): “La importancia es para poder agilizar un poco la mente, interiorizarse en la cultura y no estar tanto con la tecnología”.
José (54 años): “Que conecten con la cultura es lo más importante de este evento, el cual ofrece una oportunidad para que uno conozca de la literatura. Puede generarles curiosidades que hasta ese momento capaz no sabían que tenían”.
Lorena (43 años): “Leer es fundamental para comunicarse. En el pabellón de Borges dice <Del laberinto se sale leyendo>. Eso representa lo que pienso. El laberinto es la vida, la familia, los vínculos, si vos lees sos cada vez más rico. Los niños y los jóvenes necesitan más vocabulario, más palabras para poder comunicarse con el otro”.
Las tres voces coinciden en que leer es una actividad fundamental en la vida del ser humano para vivir en sociedad. Permite comunicarnos, pero antes ejercita el razonamiento. Esa herramienta fundamental que es la base de toda organización. El uso de la razón cohesiona a cualquier sociedad. Sin lectura no hay comprensión. Sin comprensión no hay empatía. Y sin empatía no hay sociedad. Las nuevas tecnologías ponen en peligro la calidad de las relaciones humanas y distancia a las personas entre sí. Todos están encerrados en sus micromundos ahogados por los incesantes flujos de información efímera que se propagan a través de las redes sociales. Pareciera que la única forma de salir adelante es leyendo.
Esta crítica la debemos realizar todos, incluido yo. A lo largo de mi vida, mi vínculo con la literatura ha sido uno de idas y venidas. Épocas de intensa lectura se combinan con etapas de casi nula ejercitación por mi cuenta. Quizá mi punto más alto fue más de niño, cuando leía por mis propios medios sobre fantasía, como Harry Potter y El Señor de los Anillos, cómics de Marvel y DC o libros de elige tu propia aventura. Sin embargo, en los últimos años el colegio y la facultad siempre mantuvieron viva la llama de la lectura en mi. Gracias al Colegio Nacional de Buenos Aires, tuve la posibilidad de leer en profundidad obras clásicas españolas, como Don Quijote y Lazarillo de Tormes, y nacionales, como el Facundo, el Martín Fierro, el Matadero, el Juguete Rabioso y más. Luego, en este año y medio que llevo en mi vida universitaria, la carrera me exige tener aceitado el hábito de la lectura porque la comprensión de diferentes tipos de textos es su pilar básico. Me gustaría leer más durante mi tiempo libre sobre fútbol y diferentes novelas que aguardan por ser interiorizadas.
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