Crónica sobre la marcha universitaria del 12/05
Crónica sobre la marcha universitaria del 12/05
Mi primer pensamiento apenas me levanté fue: “Que día que se viene”. Eran las 10 am y ya me había metido en clima. Aquel martes soleado invitaba por sus condiciones naturales a salir a la calle, pero había algo más. Ese algo era la marcha universitaria que prometía tener una convocatoria a la altura de las grandes movilizaciones de los últimos años.
Fue una mañana rara. Desayuné lo mínimo (un té y una tostada) y luego ni siquiera almorcé. Vaya a saber uno por que se me cerró el estómago. No podía ser por nerviosismo. ¿Nerviosismo de que, si yo estaba viviendolo de la manera más normal posible? Quizá era por mi ansiedad de querer salir cuanto antes. Al fin y al cabo, tenía que estudiar para la facultad porque en el horizonte aparecían los exámenes. Pero para poder llevar adelante mis estudios, primero había que defender la educación pública en la calle.
El reloj marcaba las 14 hs cuando con mi madre nos dirigimos hacia el subte de la línea D. Debíamos hacer el recorrido completo: de Congreso de Tucumán hasta Tribunales. Aquí ya uno podía comenzar a tomarle el pulso a la gente y al ambiente de la jornada. Había varias familias con sus respectivos hijos que se dirigían al mismo punto por la misma vía que nosotros. Madres y padres que buscaban encontrar en sus progenitores una extensión de sus valores y principios.
Llegamos. Ahora debíamos caminar un poco para poder llegar a Plaza de Mayo. A medida que nos íbamos acercando se podía ver a más y más personas movilizadas por el desfinanciamiento de las universidades por parte del gobierno de Javier Milei. La gente gritaba, cantaba y saltaba. A veces al unísono y otras veces cada uno a su ritmo. Pero la gente se hacía oír, como si sus vidas dependieran de ello. Y en parte lo hacían.
Nos acercamos bastante al epicentro de la movilización. Las banderas de los distintos sindicatos y gremios flameaban por los aires. Pero lo que más destaco es la presencia de tantos jóvenes, los verdaderos motores de la revolución. Este tipo de marchas muchas veces termina dependiendo de la presencia de las nuevas generaciones y en el caso de la marcha universitaria del 12/05 era aún más imperativo que se hicieran notar. Vaya si las organizaciones estudiantiles salieron con fuerza en respaldo de las demandas de los docentes y no docentes y en defensa de la educación pública. Fue una jornada emocionante. Me dio un poco de pena no haberme cruzado a ninguno de mis amigos que también habían ido a la marcha, pero mientras volvía con mi madre en subte me comunique con ellos para saber sus opiniones.
Ya cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue desplomarme en mi cama y dormir una siesta. Eran las 19 hs y el cansancio me dejó knockout. Dos horas más tarde, me desperté para cenar con mi familia y evidentemente el tema principal de la mesa fue la marcha. Vimos imágenes en la tele y las repercusiones en los principales medios del país.
Hoy 24 de junio el recuerdo de la marcha universitaria sigue latente. El gobierno prometió mejoras mínimas que todavía no se hicieron efectivas por lo lentos que son los procesos legislativos en los temas más candentes. Se consiguió avanzar, pero no es suficiente. La lucha por las universidades debe continuar.
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