Secretos

 

  • Hace muchos años, cuando yo todavía vivía en Estados Unidos junto a mis padres, yo en el jardín le robaba autos de juguete a algunos de mis compañeros. Ellos no lo sabían, pero mi colección de Hotwheels se agrandaba día tras día en aquella época producto de mis travesuras como niño.

  • En diciembre de 2019, luego de entrar al Colegio Nacional de Buenos Aires, toda mi familia materna decidió regalarme un nuevo celular como reconocimiento por el esfuerzo que había hecho a lo largo de todo ese año. Nunca me habían dicho nada acerca de un posible “premio”. Por eso, cuando recibí la noticia, en medio de un asado familiar común y corriente de fin de año, realmente me impactó de tal manera que en el momento no sabía cómo reaccionar. 

  • En enero de 2025, pasé unos días en una quinta cerca de Campana junto a toda mi familia paterna. Todo era muy especial porque, en el cumpleaños número 80 de mi abuela, era la primera vez en años que todos compartimos unas vacaciones, ya que tengo a una de mis tías, a uno de mis tíos y a dos de mis primos viviendo en Países Bajos hace tiempo. Pero lo sorprendente fue que justo antes de emprender la vuelta hacia Buenos Aires, mis tíos me dijeron que me iban a pagar el vuelo a Europa para que por primera vez pudiera conocer el Viejo Continente. Fueron jornadas emotivas e inolvidables.

  • A principios de este año, mi mamá me contó que mi abuelo se había convertido al judaísmo para poder casarse con mi abuela porque sino no iba a ser bien vista su unión por la familia de ella. Lo curioso es que mi madre recién se enteró de esta cuestión cuando, a la hora de elegir el cajón para su padre fallecido, mi abuela dijo que debía ir cerrado y no abierto, señal de que no se fue de este mundo siendo católico como el resto de su familia.

  • Hace unos pocos meses, mi mamá nos reveló a mí y a mi hermana menor que entre nuestros nacimientos ella había perdido un embarazo de forma espontánea. Nosotros no sabíamos absolutamente nada de aquel episodio hasta ese momento.



El ladrón


Primero eran 15. Luego fueron 11. Terminaron siendo 7.


Eliseo no lo podía creer. En apenas 2 meses, su colección de autitos se había visto disminuida considerablemente sin motivo aparente. Sus padres, al ver la desilusión de su hijo, se comunicaron con las autoridades escolares para rastrear al responsable de tal deslealtad.


  • - Son solo niños. Si alguno se los llevó habrá sido por accidente - dijo el señor Laparula, director del colegio - Además, existe la posibilidad, por remota que sea, de que el propio Eliseo los haya perdido y no lo quiera admitir por vergüenza.


  • - Usted no conoce a mi hijo. Él nunca nos mentiría de esa forma. Él no es así. Claramente se trata de un ladrón - respondió la madre evidentemente furiosa.


Tras un par de días, en los que el misterio siguió revoloteando por los aires por la inacción de los adultos, el pequeño Eliseo ideó un plan. Llevaría su mejor coche a la escuela, el Maximus 3000 que brillaba en la oscuridad, y estaría alerta ante cualquier comportamiento inusual por parte de sus amigos. 


Así fue como en una tarde soleada de viernes, ideal para salir al patio a jugar a las carreras, se reunió con Lucas, Pedro y Dante. Comenzaron a jugar y, como casi siempre, Pedro salió victorioso. Cuando finalizó la competencia Eliseo y el ganador fueron a tomar agua al bebedero por el calor agobiante que hacía. Pero al retornar a la pista, los pilotos no vieron a sus autos. Allí fue cuando ambos se enteraron que no eran los únicos que veían desaparecer sus juguetes, por lo que hicieron equipo y fueron a buscar al responsable.


El principal apuntado fue Lucas. Era el más callado y el que menos autos tenía de los cuatro producto de la situación de pobreza que atravesaba su familia. Se caía de maduro que era él. Entonces, cuando fueron a buscarlo para pedirle explicaciones, se encontraron con la mochila entreabierta de Dante, desde donde se podía vislumbrar una tenue luz dentro de ella. Los chicos se acercaron y lo vieron. El Maximus 3000. El culpable había sido encontrado y fue intervenido por el grupo para conocer sus razones.


  • - Nunca tuve autitos propios - reveló Dante entre lágrimas - Si no les sacaba los suyos, tenía miedo de no ser más su amigo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Diario

Notas de lectura 2